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viernes, 1 de enero de 2016

Metamorfosis

Javier Pérez. Collar de seda.
miracomosuena te desea, querido visitante, un año lleno de cambio permanente, brillantes eclosiones y fascinante belleza. 
¡Y que no nos pase nada!

jueves, 20 de noviembre de 2014

Un pedazo de cielo cristalizado

Javier Pérez. Un pedazo de cielo cristalizado. Venecia, 2001. 
El artista Javier Pérez creó en 2001 para el pabellón español de la 49 Bienal de Venecia la obra titulada Un pedazo de cielo cristalizado, compuesta por 12.000 piezas de cristal soplado colgadas de una estructura metálica semiesférica que vibra sacudida esporádicamente por un motor. El movimiento pone en marcha un "ruido secreto" producido por el choque de los vidrios, que es percibido por el espectador como un estruendo variable.
Javier Pérez. Un pedazo de cielo cristalizado. Venecia, 2001.
Explicaba el autor su intención a partir del análisis de la imagen y la historia de Venecia, una ciudad repleta de cúpulas (que en la iconografía religiosa representan el espacio celeste) y reflejada en la vibración del agua. La disposición de la obra la convierte en un cielo invertido, bellísimo pero amenazante, porque choca sobre nosotros, que lo percibimos como inestable. 
Javier Pérez. Un pedazo de cielo cristalizado. Venecia, 2001.
Y atronador. La sacudida del motor afecta simultáneamente a todas las piezas, produciendo sonidos distintos en función de su tamaño y la distancia entre ellas, consiguiendo un resultado global variable, irregular, descendente y rumoroso.
Javier Pérez. Un pedazo de cielo cristalizado.
Artium, Vitoria. 19.10.2014.
La obra se adaptó posteriormente al recibidor del museo Artium, de Vitoria, donde fue ubicada a mayor altura de los espectadores y en un ambiente más luminoso y con luz natural, en una zona de tránsito y llena de interferencias visuales.
La obra instalada en Artium. Vitoria.
Y con los ruidos añadidos por la vida cotidiana de la ciudad, inesperada intromisión que amplifica el buscado efecto de imprecisa amenaza.

lunes, 7 de octubre de 2013

Caja de música


Javier Pérez ha filmado una performance de la que nos avanza unos minutos. Se titula En puntas, y en ella continúa la indagación en uno de los temas habituales de su fructífero trabajo: los imprecisos límites entre la la vida y la muerte.


Javier Perez. En puntas. 2013.

Lo que empieza como la delicada representación de un esforzado aprendizaje en el acogedor marco de una cálida bombonera, alejada de interferencias y de ruidos ajenos a tan ensimismado proceso, acaba siendo la plasmación de una crueldad desesperada.
Sin saber por qué, lo que hasta un momento determinado nos viene manteniendo en pie se convierte en desequilibrada arma ofensiva, y la placidez es engullida por un torbellino frenético.
¿Qué es lo que hace que una cotidianeidad feliz, ordenada, previsible, dominada por el ritmo mecánico de la repetición y la costumbre, se vea anegada irremediablemente por la desesperación y la rabia?
Misterios de la vida.
Ni siquiera las cajas de música o las casas de muñecas están libres del dolor.

Javier Pérez. En puntas. 2012.
 Vivimos en el filo.