y que algunos de nuestros contemporáneos de mayor éxito le han copiado sin el menor empacho.
No vamos a entrar en su inspiración en la planificación de desarrollos urbanísticos, ni en las utopías colectivistas de izquierdas o de derechas, y de entre los filósofos sólo mencionaremos a Rudolf Steiner y a Karl R. von Frisch, que tanto contribuyó a divulgar la vida y el lenguaje de las abejas.
Entre los artistas plásticos hay que recordar ineludiblemente al por tantas cosas influyente Joseph Beuys, que contó de forma reiterada con la miel y la cera como elementos fundamentales de su revolucionaria obra,
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| Joseph Beuys. Bomba de miel en el lugar de trabajo. 1977. |
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Joseph Beuys (cubierto de cera y oro). Cómo explicarle imágenes a una liebre muerta.
Documenta de Kassel. 1973. |
y, evidentemente, las desbordantes instalaciones olorosas del brasileño Ernesto Neto:
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| Ernesto Neto. Instalación para la 49 Bienal de Venecia. 2001. |
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| También José María Sicilia ha tenido una fructífera relación con el mundo de las abejas, utilizando a menudo la cera como soporte pictórico: |
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| José María Sicilia. La luz que se apaga. 2002. |
Para acabar el paseo, veamos una obra de Judi Harvest (¡qué apellido más apropiado!) recién salida de un horno de vidriero:
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| Judi Harvest. Honey vessels. Cristal de Murano. 2013. |
Pues bien: esta inagotable fuente de salud, alimento, riqueza, inspiración y belleza está, al parecer, en peligro de extinción.
Esperemos que, finalmente, no sea para tanto, y, a la vez que os ofrecemos esta exclusiva grabación de nuestro intrépido amigo, hacemos votos por una buena cosecha, sin fin y para todos.
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