| Julianna Margulies como Alicia Florrick en The Good Wife. 2009. |
A la política, en cualquier época y lugar, siempre le ha faltado finezza, pero ahora todo lo anega un encarnizamiento canalla. Y en medio de ese paisaje mierdento mandan y chapotean a sus anchas dipsómanos bocazas, necios descerebrados, muñidores en la sombra, narcisos sin escrúpulos y prevaricadores.
La situación queda ilustrada y resumida a la perfección en un diálogo entre abogados que sucede en la serie The Good Wife (La buena esposa, traducida en Hispanoamérica como La esposa ejemplar)
"¡Que comience el complot! Sabe, había cierta honestidad en el hecho de que los Borgias asesinaran a sus enemigos. Nosotros nos conformamos con dañar su imagen."
| Peinado a la fuga por la Plaza de Castilla, en Madrid. Foto: Mariscal (EFE) |
Es un hecho.
ResponderEliminarEmpiezan a reconocerse nuestros méritos. Nunca es tarde.
ResponderEliminarEl complot y la confabulación.
ResponderEliminarDe lo que llaman los hombres
ResponderEliminarvirtud, justicia y bondad,
una mitad es envidia,
y la otra no es caridad.
¿De quién se esconde? ¿Dónde irá? ¿Para qué tanto y tan poco?
ResponderEliminarEl juez Peinado es un orate. Sus dislates obsesivos lo atestiguan.
ResponderEliminarSe podría prescindir de la instrucción porque la sentencia está predeterminada. Y de paso prescindir del sistema judicial.
ResponderEliminarActividad criminal de despacho
ResponderEliminarLa del juez, naturalmente
EliminarY contumaz.
EliminarNo se puede mencionar la palabra, pero se debe describir la vieja práctica:
ResponderEliminarDel lat. praevaricatio, -ōnis.
f. Der. Delito consistente en que una autoridad, un juez o un funcionario dicte a sabiendas una resolución injusta.
Es, básicamente, denigrante. No echa por su boca otra cosa que pura mierda, infamia, agravio, ofensa.
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