viernes, 23 de abril de 2021

El vaso de agua espera un ojo que lo vea

Isabel Quintanilla. Vaso. 1969.


"Imagino una tarde de verano 
y un vaso de agua fresca en la ventana.
Los niños se han marchado.
La mujer coge el lápiz
y dibuja la escena:
un instante vacío
en que no pasa nada.

Ahora habita el papel y ese papel
una sala remota en un museo.

Todo lo que no muere
habita algún lugar
a la espera de un ojo que lo vea.

Su lápiz, por ejemplo,
que vive en este lápiz,
y el reflejo estancado en el alféizar
de una luz y una hora que no existen,
o esa mano de otra y que es de todas
abriéndose en mi mano
como una flor de nadie
entregada a la sed,
al sencillo misterio
que es a veces la vida:
este vaso de agua."


Lola Mascarell. Un vaso de agua. (Recogido en el libro del mismo título) Pre-Textos, 2018.
Isabel Quintanilla. Rosa con madreselvas. 2003.

Lola Mascarell ha estado leyendo sus poemas en Logroño, en el marco de las XXIII jornadas de poesía en español, y nos regaló una lección luminosa por hablar de sus dudas y de su propio aprendizaje, del encuentro asombroso y constantemente renovado con la naturaleza y de los hallazgos definitivos, para siempre, en la obra de otros poetas y en las palabras del idioma común que te esperan sin prisa y donde menos lo piensas para que, una vez vistas y oídas, redescubiertas, entren a formar parte de lo mejor de tu patrimonio, que es el idioma en el que te comunicas con los otros.   
Isabel Quintanilla. Naturaleza muerta con rosas. 1975.


1 comentario:

  1. Qué precioso texto. Gracias. El buen ambiente que había en las jornadas y la buena gente ayudaron mucho a que fuera tan bien. Abrazos!!

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