Titulada "ODETTE Y SU ABUELA VAN AL PARQUE", fue fotografiada por Duane Michals en 1992.
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| "Odette", dijo la abuela: "quiero que te sientes aquí y estés quietecita como una buena chica mientras leo el periódico". |
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Cuando Odette volvió, su abuela se había ido. Y nunca regresó.
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¿Qué pasó con la abuelita?
Yo creo que leyó en el periódico la sentencia de un juez español que obligaba a los progenitores de una mujer de veintinueve años, hecha y derecha (bueno, más o menos), a que le pagaran mensualmente una pensión de 500 € para sus cosas.
Ante la potencial amenaza que se cernía sobre su incierto futuro de jubilada en época de recortes, huyó en el caballito poni del parque con la complicidad de los muchachos que por allí jugaban, hijos de la familia de músicos ambulantes que atendía el tiovivo y que, expuestos a menudo a la intemperie y al ejercicio físico, eran menos peligrosos que la sosa de Odette, malcriada entre algodones y en la que la perspicaz abuelita ya había apreciado tendencias a negociar con cualquier picapleitos reivindicaciones peregrinas, o a presidir, a poco que se empeñase, el Fondo Monetario Internacional con aviesas intenciones, como hicieran otra perversa niña francesa llamada Christine y, poco antes, el sincrianza Rodriguito, siempre tan consentido.
Esta es mi versión, paciente lector, pero, como versión "oficial", seguro que es falsa.
Tienes la oportunidad de presentar tus alegaciones, o proponer una enmienda a la totalidad, siempre en el cajetín de comentarios.