martes, 8 de diciembre de 2015

Escucha la voz de los hoteles


Pamen Pereira. This is a love story. 2009.

"I

Escucha Escucha Escucha

la voz de los hoteles,
de los cuartos aún sin arreglar,
los diálogos en los oscuros pasillos que adorna una raída alfombra escarlata,
por donde se apresuran los sirvientes que salen al amanecer como espantados murciélagos

Escucha Escucha Escucha

los murmullos en la escalera; las voces que vienen de la cocina, donde se fragua un agrio olor a comida, que muy pronto estará en todas partes, el ronroneo de los ascensores

Escucha Escucha Escucha

a la hermosa inquilina del "204" que despereza sus miembros y se queja y extiende su viuda desnudez sobre la cama. De su cuerpo sale un vaho tibio de campo recién llovido.

¡Ay qué tránsito el de sus noches tremolantes como las banderas en los estadios!

Escucha Escucha Escucha

el agua que gotea en los lavatorios, en las gradas que invade un resbaloso y maloliente verdín. Nada hay sino una sombra, una tibia y espesa sombra que todo lo cubre.

Sobre esas losas -cuando el mediodía siembre de monedas el mugriento piso- su cuerpo inmenso y blanco sabrá moverse dócil para las lides del tálamo y conocedor de los más variados caminos. El agua lavará la impureza y renovará las fuentes del deseo.

Escucha Escucha Escucha

a la incansable viajera, ella abre las ventanas y aspira el aire que viene de la calle. Un desocupado la silba desde la acera del frente y ella estremece sus flancos en respuesta al incógnito llamado.


Pamen Pereira. El fuego del hielo. Ice Blink. Antártida. 2007.

II

De la ortiga al granizo
del granizo al terciopelo
del terciopelo a los orinales
de los orinales al río
del río a las amargas algas
de las algas amargas a la ortiga
de la ortiga al granizo,
del granizo al terciopelo
del terciopelo al hotel

Escucha Escucha Escucha

la oración matinal de la inquilina
su grito que recorre los pasillos
y despierta despavoridos a los durmientes,
el grito del "204"
¡Señor, Señor, por qué me has abandonado!"

Álvaro Mutis. 204. (Recogido en "Los elementos del desastre". 1953.)

Pamen Pereira. Lecho de piedra. 2001.

lunes, 7 de diciembre de 2015

Florencia

Ramón Gaya. Florencia desde los jardines de Bóboli.

"La sorpresa de Florencia, que se renueva en cada viaje. El ligero recodo del Arno, tan bien `mal´ iluminado por la noche en sus orillas (desde plaza Goldoni), la línea siempre áurea de los edificios, el despliegue de las calles, la limpidez de los detalles, la nitidez del cielo y de los perfiles."

Ennio Flaiano. Florencia. 9 de febrero de 1970. (Recogido en Diario de los errores. Ed. Días contados. Barcelona, 2010)
Ramón Gaya. El Ponte Vecchio. 1962.


Florencia, inagotable.



viernes, 4 de diciembre de 2015

Hay que estar ahí

Umberto Boccioni. Dinamismo de un ciclista. 1913.
"(...) Cuando nos entregamos completamente a lo que hacemos, nada nos resulta gravoso y todo nos parece ligero. El gravamen se deja sentir cuando la entrega cede. Cualquier actividad realizada concentradamente es fuente de una dicha indescriptible. La creación artística, por ejemplo, es buena si produce alegría. En este sentido, no es en absoluto cierto que haya que esforzarse o disciplinarse para escribir un libro. El libro se escribe solo, el cuadro se pinta solo, y el escritor o el pintor están ahí, ante su lienzo o cuaderno en blanco, mientras esto sucede. La virtud del escritor radica únicamente en estar ahí cuando el libro se escribe, eso es todo."

Pablo d´Ors. Biografía del silencio. Siruela, 2012.

Fortunato Depero. Ciclistas. 1922.


"Estar ahí" es una expresión muy del ciclismo, extendida a otras formas deportivas -especialmente las más exigentes y agónicas- y a la vida común y corriente. ¿Es suficiente con ese imprescindible don de la oportunidad? A veces fallan las piernas, o la suerte, y en general hay por "allí" más concurrentes que sillas, y no hay cama para tanta gente. Porque, como nos cuenta Mateo (uno entre cuatro), muchos son los llamados y pocos los elegidos.

Pau Audouard, Cuatrillizos en un tándem de cuatro plazas, Barcelona. Circa 1905.

Hay que estar ahí, pero es fundamental estar bien acompañado. 
Luis Ocaña es ayudado por su equipo tras una caída en el Tour de Francia de 1969.