lunes, 9 de enero de 2017

Las moreras

F.G. Las tres moreras del parque de Las Ciribitas. Logroño. 12.2016 y 01.2017.
Una morera en un parque es siempre un espectáculo admirable. Cerca de casa se han agrupado tres y su gigantesca cúpula abarca y explica todo un mundo de belleza cambiante, desde la compacta vibración veraniega de su escamada cubierta, densa y sombría como pocas, ...

... hasta la desnuda emplomadura invernal de las desordenadas ramas, semejantes a la estructura de una compleja vidriera modernista. 


Tienen otros méritos, como sus escultóricos troncos (fruto de una improbable -pero feliz- colaboración entre Chillida y Brancusi) y su prodigalidad alimenticia, que puede ser tomada in situ (por rapaces escaladores omnívoros, y por pájaros poco exigentes de diverso pelaje) o recogida para llevar (transportada por mamás y niños a sus casas, a la salida de la escuela, para que en una caja de zapatos sirvan de humilde combustible a una de las más asombrosas metamorfosis que la naturaleza ha puesto a nuestro alcance) 

El milagro se amplía cuando los atentos jardineros agrupan las hojas caídas con sus ruidosas máquinas de chorro de aire haciendo caprichosos dibujos, que por su materia vegetal son dignos del paisajista Roberto Burle-Marx, pero por su querencia circular evocan a Robert Smithson y a otros maestros del land art.

Estas intervenciones tienen otra ventaja nada desdeñable, que es su carácter efímero: en unos días, cuando merme su volumen, serán recogidas por el camión de la basura. 


Y enseguida llegará la primavera, y vuelta a empezar. 

1 comentario:

  1. Mondrian, de joven, también era muy aficionado a las moreras.

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