viernes, 10 de junio de 2016

El fotógrafo y la cámara

Danny Lyon. Cuba. 2002.

Además de “la mirada” y “la intención”, -que vienen de fábrica y que, a pesar del aprendizaje y la experiencia, se tienen o (más frecuentemente) no se tienen-, para el trabajo del fotógrafo es importante la cámara oscura más o menos sofisticada tras la que el atento observador se parapeta para examinar su centro de interés.
Axel Hutte.

A la hora de elegir el instrumental los hay que apuestan por la tecnología
Vincent Descotils.

y los que optan por la intuición.
Castro Prieto. Julia Chambi en el patio de su estudio. Cuzco, 1990.
Los partidarios de la aproximación individual
Cherry Kearton de pie sobre la espalda de su hermano Richard, fotografiando, en 1892, el primer nido con huevos.

y los proclives al trabajo colaborativo.
Vicente Nieto Canedo. Así se empieza.

Los que se conforman con lo -aparentemente- banal
Miroslav Tichý.

y los que lo viven como exclusivo y único.

Xavier Miserachs visto por Ricard Tarré.
Los que utilizan la cámara como un arma de destrucción masiva
Stephen Shore fotografiado por Ralph Goertz.

y los que la disfrutan como si de un juguete se tratara.
Alberto García-Alix. Autorretrato.

Los que se buscan en el interior del espejo
W. Eugene Smith en la ventana de The jazz loft project.
y los que tratan de encontrarse en los otros.


Jacques Henri Lartigue.
Pero cualquier elección tiene una importancia relativa, porque nada sustituye al ojo.


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