viernes, 4 de diciembre de 2015

Hay que estar ahí

Umberto Boccioni. Dinamismo de un ciclista. 1913.
"(...) Cuando nos entregamos completamente a lo que hacemos, nada nos resulta gravoso y todo nos parece ligero. El gravamen se deja sentir cuando la entrega cede. Cualquier actividad realizada concentradamente es fuente de una dicha indescriptible. La creación artística, por ejemplo, es buena si produce alegría. En este sentido, no es en absoluto cierto que haya que esforzarse o disciplinarse para escribir un libro. El libro se escribe solo, el cuadro se pinta solo, y el escritor o el pintor están ahí, ante su lienzo o cuaderno en blanco, mientras esto sucede. La virtud del escritor radica únicamente en estar ahí cuando el libro se escribe, eso es todo."

Pablo d´Ors. Biografía del silencio. Siruela, 2012.

Fortunato Depero. Ciclistas. 1922.


"Estar ahí" es una expresión muy del ciclismo, extendida a otras formas deportivas -especialmente las más exigentes y agónicas- y a la vida común y corriente. ¿Es suficiente con ese imprescindible don de la oportunidad? A veces fallan las piernas, o la suerte, y en general hay por "allí" más concurrentes que sillas, y no hay cama para tanta gente. Porque, como nos cuenta Mateo (uno entre cuatro), muchos son los llamados y pocos los elegidos.

Pau Audouard, Cuatrillizos en un tándem de cuatro plazas, Barcelona. Circa 1905.

Hay que estar ahí, pero es fundamental estar bien acompañado. 
Luis Ocaña es ayudado por su equipo tras una caída en el Tour de Francia de 1969.

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